Escribe Hugo RaccaBiógrafo de Horacio Pagani y editor de Casilda.com
En octubre del año pasado tuvimos la ocasión de visitar, junto a Horacio Pagani y su familia, la muestra “Juan Manuel Fangio, cuando el hombre es más que el mito”, que se realizó en la ciudad de Módena. En los pasillos de la ex Manifattura Tabacchi, a través de material gráfico, videos, maquetas y objetos, se narraban momentos importantes de su carrera y la estrecha relación que tuvo con la terra dei motori.
Durante el paseo, el creador del Zonda nos contó intimidades y aspectos interesantes de la personalidad de su gran amigo Juan Manuel Fangio.
“Fangio era mucho más que un piloto. El escritor Ernesto Sábato lo definió muy bien cuando expresó: '¿O hay todavía alguien que cree que un campeón así se obtiene apretando el acelerador?'”. Con esto quiso decir que Juan Manuel era una persona inteligente, de gran astucia, de un talento innato, con habilidad para solucionar problemas dentro y fuera de la pista, con una personalidad íntegra. Estas cualidades le permitieron conquistar todo lo que conquistó en su carrera”, nos dijo Horacio, enfrente de un hermoso retrato de un Fangio adulto, vestido como un verdadero gentleman.
Luego nos detuvimos ante una pintura del artista modenés Wainer Vaccari, que representaba a Fangio en sus años de gloria deportiva. Horacio dijo: “Pocos corredores han conseguido la cantidad de amigos que tuvo Fangio en todo el mundo. Su humildad, naturalidad, modo de ser, eran propios de los grandes. Llegó a la cumbre del automovilismo y la mayor admiración la logró de parte de sus compañeros de equipo y, aún más, hasta de sus rivales. Se ganó, por ejemplo, la admiración de Stirling Moss y tantos otros. Esto, para un piloto, es muy difícil de conseguir. Su personalidad nunca pasaba desapercibida. Su compañía expresaba calidez. Era sumamente sencillo, un ser humano extraordinario. Lo mismo ocurría con Ayrton Senna, que fue otro grande como Juan”.
Pasando a un aspecto más íntimo de su relación con Fangio, Pagani dijo: “Cuando lo traté por primera vez me hizo sentir muy cómodo. Uno se encuentra bien con personas que nos comprenden, que saben ponerse a nuestra misma altura, porque uno se siente libre, la mente se abre. Fangio nunca me hizo pesar que era Fangio. Esto me motivó de inmediato y fue muy importante en mi carrera. Nunca olvidaré aquella tarde en su oficina de Buenos Aires, cuando me dijo: 'Esta es la segunda vez que hago una carta de recomendación. Cartas de presentación hice muchas, pero de recomendación sólo hice una en mi vida'. Aquellas palabras fueron un gran aliciente. Saber que Fangio arriesgaba su prestigio, me dio más seguridad. A veces uno necesita medirse frente al juicio de otra persona. Y en este caso, él era toda una autoridad. Era muy respetado.”
Cuando nos detuvimos ante un panel de fotos y afiches que lo mostraban por quinta vez campeón mundial de automovilismo, pasamos a hablar sobre la mítica pista de Nürburgring. Horacio nos recordó una frase de Fangio que habíamos leído en su biografía: “Aquél día hice cosas que no intentaría nunca más”.
Nürburgring no sólo fue importante en la carrera de Juan Manuel, sino que con los años se convirtió en una pista fundamental en la carrera de Horacio como constructor de autos. No pudimos evitar el tema: “Nuestra entrada a la pista de Nürburgring tuvo dos aspectos muy emotivos. Uno, el saber que allí Fangio había hecho una carrera espectacular en el Gran Premio del 4 agosto de 1957 y que ese triunfo le dio su quinto campeonato. Cuando llegamos con el Zonda F para hacer el Supertest de la revista Sport Auto alemana, me imaginé que Fangio nos acompañaba. El otro recuerdo me llevó a mi niñez, a la hazaña de los Torino argentinos, que eran los autos que yo admiraba. En 1969, en ese mismo circuito, los Torinos habían hecho una proeza deportiva en una tradicional carrera de 84 horas que se denominaba Le Marathon de la Route. Fue una carrera que nos tuvo a todos muy pendientes y donde Fangio se desempeñó como director general del equipo. Aquel día también me imaginé a Oreste Berta, el más grande ingeniero que dio la Argentina y que era el director técnico, a los tres Torino blancos, a los mejores pilotos argentinos. Me los imaginé a todos esperándonos para acompañarnos durante el Supertest que debíamos dar con el Zonda. Fue muy emotivo, una experiencia que nunca olvidaré”.
Mientras nos deteníamos a tomar el obligado café expreso italiano de media tarde, la charla derivó hacia la empresa Mercedes-Benz y los grandes hombres que Fangio conoció allí. Pagani recordó una de las previsiones que Fangio había hecho: “Juan Manuel era una persona extremamente sabia y de una gran visión. Difícilmente decía cosas por decir. Una prueba de ello la dio respecto a su amigo, el doctor Dieter Zetche: 'Dieter es un muchacho simple e inteligente, recuérdate que llegará muy alto en la empresa', me dijo hace casi veinte años. Juan lo había conocido en los inicios de su carrera como dirigente, en un período en que Dieter había sido destinado a Buenos Aires. Y hoy vemos que tuvo razón: el Dr. Zetche es el presidente de Mercedes Benz y a la vez presidente de todo el grupo Daimler. Hizo una gran carrera profesional, pasó por varios lugares y supo sortear muchas dificultades en la complicada misión de conducir las tareas que se le encomendaban. Algo que Fangio supo prever antes que los demás”.
Luego de más de dos horas de disfrutar el merecido homenaje a Fangio, nos encontramos con amigos del mundo del automóvil: ingenieros, diseñadores, empresarios. Algunos de ellos también lo habían conocido. Se dijeron muchas cosas sobre el legado que Fangio dejó a la posteridad. Se destacó que tenía una bondad innata, un gran corazón. Ya en el ocaso de su vida había declarado: “He tenido una vida maravillosa y muy afortunada. No me arrepiento de nada, y no cambiaría nada, pero me gustaría compartir con otros la plenitud y felicidad que he disfrutado”.
La prueba de que cumplió con su deseo la fue dando durante toda su vida: mantuvo siempre una estrecha relación con sus padres, hermanos, sobrinos, amigos del pueblo. Siempre que pudo ayudó a otros pilotos para que hagan carrera. Además, ayudó a construir el Museo del Automovilismo Juan Manuel Fangio de su Balcarce natal y le donó todos sus recuerdos deportivos.
Finalmente, en tanto nos despedíamos de los amigos, Horacio Pagani nos dijo: “A mi juicio, lo más lindo que dejó, fueron sus palabras. Nunca olvidaré aquel consejo, que no se cansaba de repetir: 'Siempre debes tratar de ser el mejor, pero nunca creerte que eres el mejor'”.













































El próximo lanzamiento de Mercedes-Benz Argentina será la nueva generación de su sedán del segmento grande. Las primeras unidades acaban de ingresar al país. Se destaca por ofrecer una nueva gama de motores con muy bajo consumo y reducidas emisiones de gases contaminantes. Como ya se informó, llegará con dos motorizaciones nafteras: E 350 CGi (6 cilindros, 292 CV) y E 500 (8 cilindros, 388 CV). También incorpora numerosos sistemas de seguridad, como el cambio inteligente de luces altas y bajas, y el programador de velocidad activo, entre otros.
Un coleccionista de paladar negro cuya identidad no fue revelada acaba de ingresar al país un ejemplar de la Ferrari que no lleva en ninguna parte el emblema de Ferrari. Se trata de una marca que desarrolló la casa de Maranello entre 1968 y 1976 para hacerle frente al Porsche 911. Tiene un motor V6 de 2.4 litros que desarrolla 195 caballos de potencia y puede alcanzar una velocidad máxima de 235 km/h.
























































