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Y el Berta LR pasó por Goodwood 2010
Tal como se había anunciado, el sport argentino más famoso -restaurado y conducido por Cato Iriarte- se presentó el fin de semana en el Festival de la Velocidad británico.
Es poco lo que sabemos por ahora de la actuación del legendario Berta LR en Goodwood 2010. Lo único que podemos asegurar es que Cato Iriarte lo aceleró en la famosa trepada de 1,86 kilómetros de extensión y disparó la nostalgia de quienes supieron reconocerlo y valorar la restauración.
Por las fotos que publicaron algunos fans en internet también sabemos que el mítico motor Tornado 3.0 de 375 caballos le dio un poquito de trabajo a Cato, que se hizo famoso en el paddock de Goodwood por ser el único driver capaz de desarmar su propio motor.
El mismo Iriarte se comprometió a escribir algunas líneas sobre la experiencia cuando regrese a Buenos Aires. Y su dilación es comprensible. ¿Quién perdería tiempo frente al teclado cuando tiene la posibilidad de acelerar un cacho grande de historia?
Pero claro, el Berta LR no fue la única estrella de Goodwood. Este evento es tan apreciado por las marcas, que muchas de ellas lo utilizan como plataforma para aumentar la mística en torno a sus compañías y sus nuevos productos.
A continuación, así vieron el Festival de la Velocidad 2010 desde McLaren, Ferrari y Porsche.
VIDEO: McLaren MP4-12C en Goodwood 2010
VIDEO: Ferrari 458 Italia en Goodwood 2010
VIDEO: Porsche 911 GT3 RS en Goodwood 2010
VIDEO: Y todos los demás
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Restaurado por su actual propietario, Cato Iriarte, el sport argentino que peleó de igual a igual contra los Porsche 917, Matra y Lola, se presentará en el Festival de la Velocidad de Goodwood.
Por Gabriel De Meurville
De Retrovisiones.com
Para los que ya están enterados y los que no, es un orgullo anunciar que después de 40 años el Berta LR volverá a correr y lo hará este fin de semana en el Festival of Speed, que desde 1993 se realiza en los jardines de la mansión de Lord March, dueño de Goodwood y que junto con el Revival que se celebra en el circuito, son los dos eventos más importantes del mundo sobre automovilismo clásico y moderno.
“Es un honor que el Berta haya sido invitado por Lord March y su equipo de colaboradores. Goodwood es un evento espectacular, por los autos convocados, los pilotos y personalidades de todos los tiempos y por la atmósfera que allí se respira. Es el lugar ideal para que después de 40 años, el Berta LR, pueda medirse nuevamente a nivel internacional con sus pares de aquel entonces como lo fueron los Porsche, Alfa, Matra y Lola”.
Esas son las palabras de Cato Iriarte, quien ha llevado adelante una restauración exhaustiva durante cinco años y ahora se dará el gusto de pilotear su Berta LR por la famosa y veloz trepada que consta de nueve curvas en casi dos kilómetros de longitud.
El auto ha sido restaurado con la especificación de motor Tornado que fuera usado posteriormente al original motor Cosworth DFV usado en su debut en el Autódromo en 1970 y que después de su campaña en Nürburgring no pudo ser arreglado. Algunas piezas se cortaron durante el proceso de investigación para la construcción del motor Berta V8 de 3 litros.
“Después de lograr juntar todas las piezas del motor Tornado, lo probamos en un banco y nos dió 375 HP a 5.500 vueltas y mucho, mucho torque. Oreste (Berta) siempre fue un hombre muy ingenioso y práctico. En el proceso de restauración intenté mantener el lenguaje que él siempre uso en sus autos. No debería tener piezas sobrerestauradas, ni exceso en cromados, ya que nunca fueron utilizados por Oreste”.
Cato encontró partes del auto al sur de Córdoba, luego de un dato que le dieran durante alguna de las carreras del CAS que él mismo organiza en el autódromo de Buenos Aires.
Luego de ese hallazgo, logró dar con más partes originales del auto hasta casi lograr completarlo y pudo trabajar con gente que había colaborado en su construcción originalmente. Tal es así, que el parabrisas fue hecho nuevamente por la misma persona que lo construyó hace 40 años.
“La caja y el autoblocante fueron repasados a nuevo”, cuenta Cato. “Probamos el auto en Baradero y el primer día de pruebas se mostró confiable, estable y muy potente. Los frenos, que son calipers Berta de 4 pistones, logran que el auto frene muy bien y parejo”.
Lejos está aquél debut del Berta en el Autódromo cuando Di Palma y Marincovich marcaron el tercer tiempo en clasificación. Berta, el genio de Alta Gracia, aquél que se atrevió a enfrentar al poderío automovilístico europeo y ponerse a la par de ellos con su LR, tendrá un merecido tributo cuando Cato haga rugir el motor Tornado durante este caluroso verano inglés en el Festival of Speed, “una fiesta en el jardín de los dioses”, tal cual reza su slogan.

Cato Iriarte, actual propietario y restaurador del Berta LR, será el encargado de manejarlo en Goodwood.Post relacionado:
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Crítica: Iriarte Ford A 1928
No hay nada más placentero que salir a manejar un auto clásico un sábado por la tarde, en buena compañía y por un camino soleado. Nada como revivir la épica de los pioneros del automóvil, cuando lo que importaba no era el confort o los airbags, sino la batalla entre el hombre y la máquina.
Todo muy lindo, hasta que la maldita chatarra deja de andar.
Restaurar y mantener en estado de funcionamiento un auto histórico está considerado como un hobby, pero no es hasta que empezás a lidiar con los problemas típicos de una vuaturé desvencijada que descubrís por qué los coleccionistas son tan adeptos a los infartos y las cirugías cardiovasculares.
Si tu abuelito te heredó una antigualla decrépita, sin ningún valor histórico, la gente de Iriarte Atelier te ofrece la posibilidad de transformarla en algo mucho más cool: un verdadero torpedo de diseño antediluviano.
Este Ford A 1928 es sólo una muestra de lo que son capaces de hacer estos artesanos de Don Torcuato. El arquitecto Rodolfo Iriarte fundó junto a su hijo Torcuato (Cato) esta compañía hace 30 años, cuando empezó a cansarse de los obradores y decidió empezar a construir autos para él mismo, sobre la base de cacharros abandonados.
Iriarte no restaura, sino que crea un auto nuevo por completo sobre la base mecánica original. La ventaja de esta técnica es que la creación se puede patentar y todo.
La carrocería de casi cinco metros de largo y con forma de cohete fue construida a mano, en aluminio. Las líneas no intentan imitar a ningún auto de época, pero se parece a muchos... a muchos de los “Autos Locos”.
Lo mejor son los detalles: correas de cuero para mantener cerrado el capot, termómetro de temperatura del motor en la trompa, volante de madera tallado a mano y unas butacas que requieren ciertas dosis de contorsionismo para sentarse.
Este biplaza descubierto sólo utiliza del Ford A la base del viejo chasis y el motor 4 cilindros, que fue trabajado para ofrecer 140 caballos de potencia. No es una mala cifra si se tiene en cuenta que el peso total es de apenas 700 kilos. Tiembla Pierre Nodoyuna.
Es decir, este es un aparato que tiene la misma relación peso/potencia de un Porsche Boxster, aunque está muy lejos de ser un refinado deportivo alemán.
Con sus enormes ruedas de diligencia, la suspensión con el mismo confort de un carrito con rulemanes y tan ruidoso como un dinosaurio con gastroenteritis, la creación de Iriarte es una máquina que te vuela el bisoñé cuando acelera, que dobla bastante bien y que frena cuando puede.
Semejante artesanía exige bastante paciencia (los tiempos de entrega van de seis meses a un año, según los caprichos del cliente) y una billetera sin complejos. “Este no es un hobby barato”, responde Iriarte cuando alguien pregunta un precio.Post relacionado:
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Etiqueta Negra difunde las artesanías argentinas
Se sabe: el empresario Federico Álvarez Castillo, titular de la firma de ropa Etiqueta Negra, es un fanático de los autos clásicos. Asiduo participante de subastas internacionales y de competencias para vehículos históricos, su colección es una de las que más creció en los últimos años en la Argentina, tanto en términos de calidad como de cantidad.
Sin embargo, en sus locales de venta al público prefirió homenajear a los artesanos argentinos fabricantes de réplicas y recreaciones históricas, como una manera de difundir un talento que no siempre es valorado. Ejemplares de Atelier Iriarte y Pur Sang se exhiben junto a los percheros y las pilas de camisas.
Tal vez la única excepción sean el Jaguar XK120 y la Ferrari 365 GTB/4, aunque este ejemplar con el que corrió las Mil Millas Sport del año pasado tampoco es ciento por ciento original: fue modificada para convertirla en una réplica de la Daytona Competizione, una serie especial destinada a las carreras, mucho más exótica (y costosa) que la 365 convencional.
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Publicado por CC
el 30 de junio de 2009
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Artesanos de Don Torcuato: peligro de extinción
El estado de abandono del aeródromo de Don Torcuato es la metáfora perfecta de la situación por la que atraviesan los fabricantes artesanales de autos sport, que hasta hace unos años le daban un atractivo especial a esta localidad del Norte del Gran Buenos Aires: aviones desarmados, perros vagabundos, pastos crecidos, una pista en la que hace meses que no aterriza ningún avión y un cartel que anuncia la inminente apertura de Lagunas del Norte, un barrio privado que loteará la vieja terminal aérea.
El último gran espectáculo automotor que vio esta base en los últimos meses fue cuando Renault Argentina alquiló el predio para guardar varios cientos de unidades de stock acumulado. Hoy sólo quedan algunas decenas.
Así como ahora los aviones se dirigen al aeropuerto de San Fernando y en Don Torcuato apenas aterrizan algunos helicópteros, de las cuatro empresas que en los galpones y hangares vecinos se dedicaron durante décadas a la fabricación artesanal de autos sport, hoy sólo sobreviven dos: las más pequeñas.
Bessia Motorsport, fundada por el ex campeón argentino de Fórmula 2 Osvaldo Bessia, cesó a comienzos de año la producción en su hangar del aeródromo de Don Torcuato. Después de casi 30 años de fabricar alrededor de 500 autos sport –el más exitoso fue el Biscayne Roadster, inspirado en el Shelby Cobra-, la empresa bajó la persiana, despidió a media docena de empleados y hoy apenas se dedica al mantenimiento de los autos vendidos.
JVA Automóviles Especiales, la empresa fundada en 1996 por el publicista Jorge Vázquez en un hangar vecino a Bessia, también despidió a todo su personal y cesó la producción el año pasado. Durante más de una década, JVA produjo casi un centenar del 550 Spyder (réplica con motor VW del Porsche 550 Spyder) y el Monofaro (réplica de la Maserati del mismo nombre).
Hoy sólo sobreviven Iriarte Atelier –del arquitecto Rodolfo Iriarte y su hijo Cato- y Automóviles Sport Argentinos, de Néstor Salerno.
La crisis que puso contra las cuerdas a los artesanos de Don Torcuato no tuvo nada que ver con la caída de Wall Street ni con la reciente bancarrota de algunas de las firmas automotrices más grandes del mundo.
Hace tres años, por pedido de la Secretaría de Transporte, la Secretaría de Industria de la Nación modificó los requisitos de la Inscripción Inicial de Automotores Armados Fuera de Fábrica. Se había detectado que la figura legal de Armado Fuera de Fábrica (AFF) estaba siendo utilizada por algunas empresas de transporte de pasajeros para armar ómnibus con carrocería moderna, pero basados en chasis y motores de vehículos antiguos.
Para frenar esta nueva costumbre, que podía llegar a poner en riesgo la seguridad de los pasajeros, la reglamentación AFF fue modificada y complicada hasta el infinito.
Nadie tuvo en cuenta que esta reglamentación AFF era la que utilizaban los artesanos de Don Torcuato para armar sus réplicas cero kilómetro. Desde la modificación, ninguno pudo volver a patentar un auto bajo esta figura.
JVA utilizaba chasis propios con carrocerías propias y motores provenientes de Volkswagen. Bessia utilizaba chasis propios con carrocerías propias y motores Ford nuevos, en muchos casos importados de Estados Unidos.
El mismo Osvaldo Bessia le explicó la situación a Argentina Auto Blog esta semana, en su desolado hangar de Don Torcuato.
“Cuando modificaron la normativa de AFF me armé de paciencia e hice lo imposible para cumplir con todos los papeles que me comenzaron a exigir. Presenté los planos de los vehículos en Autocad, yo mismo tomé las medidas de cada perno y de cada auto. Llené carpetas con papeles, pagué formularios y sellados, pero siempre me faltaba algo”, cuenta Bessia.
“Era como si no nos quisieran dejar trabajar más y poco tiempo después confirmé que era así. Con otros artesanos logramos hacerle llegar nuestro reclamo al entonces Ministro del Interior, Aníbal Fernández, quien aceptó enviarnos un funcionario de la Secretaría de Industria. Bueno, no lo enviaron: lo tuve que ir a buscar a su despacho con mi auto y traerlo hasta Don Torcuato”, agrega.
“Cuando entró a mi hangar, lo primero que me pidió fue ver la pileta para el baño de cataforesis de la carrocería”, se agarra la cabeza Bessia, pionero en el armado de carrocerías de fibra de vidrio, que no se oxidan y por lo tanto no necesitan protección contra la corrosión.
El funcionario cuestionó las medidas de seguridad de los Biscayne Roadster y del Biscayne GT (réplica del Ford GT40, de la que Bessia llegó a producir siete unidades). Y le dejó en claro que en esas condiciones nunca lograría patentar un auto como AFF. “Me dijo que la única solución era inscribirme como Terminal Automotriz, pero para eso debía fabricar un mínimo de 250 unidades al año. Si le exigieran lo mismo a Horacio Pagani en Italia, tendría que cerrar su fábrica de Zonda hoy mismo”, grafica Bessia.
Después de llevar de regreso hasta su oficina al funcionario, Bessia tuvo un pico de presión y lo operaron de urgencia para colocarle dos stent coronarios. Ahí decidió cerrar la fábrica, despidió a los empleados, pagó indemnizaciones y aún hoy sigue pagando los juicios laborales. Para hacer frente a las deudas vendió su De Tomaso Pantera y hasta su auto favorito: un Lotus Seven producido en Martínez en los años ’70, con licencia de Colin Chapman.
El Atelier Iriarte empezó a funcionar en los años ’70 y desde entonces lleva producidos más de 50 vehículos, entre réplicas del Jaguar C, del Lotus Eleven y creaciones propias como el Benjamin y el Rotor.
Los Iriarte descubrieron que sus artesanías podían ser autorizadas, siempre y cuando utilizaran el chasis de un auto ya patentado y le pusieran un motor y una carrocería similar a la del auto original. “Como toda normativa, su aplicación es muy vaga, pero así pudimos seguir trabajando”, explicó Cato.
Por ejemplo, el biplaza que ilustra el comienzo y el final de esta nota es un sport basado en un Ford A de 1928. Se utilizó el chasis original de un Ford A que ya estaba patentado y se le hicieron algunas modificaciones: se colocó un motor Ford de cuatro cilindros con 130 caballos de potencia y se diseñó una nueva carrocería en aluminio. “La única condición para conservar la patente original del auto es que tanto el motor como la estética respeten la época del vehículo. Lo que está prohibido es hacer un auto de diseño moderno sobre una plataforma vieja”, añade Cato.
“Con esto no nos vamos a hacer ricos como Henry Ford, pero al menos podemos seguir trabajando de lo que nos gusta”, agrega Rodolfo.
Salerno está trabajando por estos días en las réplicas de dos Ferrari clásicas: una 250 GTO y una 250 Testa Rossa, a imagen y semejanza de la que el mes pasado se subastó en Maranello por 8,2 millones de euros. Por supuesto, los autos de Salerno no son originales ni pretenden serlo, pero son excelentes juguetes para quienes saben apreciarlos como tales.
Los clientes que encargaron estas dos réplicas son europeos y pagarán una interesante suma por sus artesanías que llevarán motores originales de Ferrari. Podrán salir a manejarlos todos los días o incluso inscribirlos en competencias de autos sport. No habrá límites para el disfrute: en sus países sí podrán patentarlos como vehículos cero kilómetro, Made in Argentina.
Bessia Biscayne GT: el Ford GT40 argentino
Crítica: JVA 550 Spyder » Leer más



